NTI Cultura, Subjetividad y Política
Presentación
El Núcleo de Investigación Cultura, Subjetividad y Política de la Escuela de Antropología de la Universidad academia de Humanismo Cristiano comenzó a gestarse el segundo semestre del año 2008 en la convergencia de intereses de alumnos y profesores de la Carrera. En este lento y paulatino andar, hemos navegado sin rumbo predeterminado, en un viaje de exploración donde se han contrapuesto tiempos, lenguajes, experiencias, edades y deseos diversos. Más bajo la figura de un taller que bajo la de un centro de investigación, buscamos el rumbo que nos lleve a concretar investigaciones-experiencias que nos permitan poner a la filosofía, la sociología, la antropología, el psicoanálisis, los estudios culturales y de todo tipo, el cine, la literatura y la poesía al servicio de la etnografía.
1. Fundamentación
El Núcleo se propone como un grupo de estudio y una plataforma desde la cual desarrollar investigaciones antropológicas de carácter interdisciplinario, poniendo énfasis en la experiencia subjetiva de la cultura.
Ya sea como Ciencia Social o como Humanidad, la Antropología se plantea como objetivo poner de relieve las configuraciones culturales en su diversidad espacial y temporal, situándose en el eje que articula el complejo cruce de lo universal y lo particular. A lo largo de la historia de la disciplina se han conformado diversos paradigmas que, en su confrontación, se enriquecen mutuamente sin que se haya llegado a establecer un consenso sobre la supremacía de uno u otro. Esto ha generado la distinción tradicional de escuelas antropológicas (británica, francesa, norteamericana, latinoamericana), cuyos límites se mantienen hasta el día de hoy aunque con importantes variaciones y acercamientos mutuos. Existe una preponderancia de las perspectivas teóricas y enfoques metodológicos que privilegian la dimensión colectiva de los fenómenos socioculturales, dejando de lado al sujeto que experimenta y actualiza aquellos sistemas sociales, aquellas culturas, aquellas matrices simbólicas, habitus, discursos, identidades, modos de producción, memorias, estrategias, etc. Se hace necesario entonces -aunque sea sólo por su mera ausencia- vincular estos trabajos que llamaremos de la configuración, con la experiencia subjetiva que paradojalmente objetiva las configuraciones socioculturales.
En la reflexión sobre la modernidad y las sociedades modernas, la problemática del sujeto ha sido fundamental. Existir como sujeto, señala Michel Wieviorka, supone
“una capacidad de pensarse con cierta reflexividad, de definirse en una relación consigo mismo, al mismo tiempo que el reconocimiento de una capacidad semejante en otros. (…) el sujeto se manifiesta expresando un rechazo a un orden, a sus reglas y a su ley, se afirma criticando la subordinación completa de la persona a la identidad, y al grupo, y recurriendo a su propia capacidad de reflexividad y de autoproducción”.
Alain Touraine[1], plantea que no hay modernidad sin racionalización, pero tampoco sin la formación de un sujeto[2] (en-el-mundo) que se sienta responsable de sí mismo y de la sociedad. Un sujeto social, un individuo que surge de lo que se denomina “proceso de individuación”. Respecto a que en la fase la modernidad en la que nos encontramos -en lo que denomina como desmodernización- los procesos de subjetivación ya no están dados a partir de un orden preexistente sea artificial (social) o natural (divino). La identidad personal (self identity) ya no es construida a partir de la identificación con un orden global, económico, natural o religioso, sino como resultado del reconocimiento de “la disociación de los elementos que antaño formaban una experiencia integrada”[3]. Los movimientos culturales contemporáneos, especialmente los de carácter religioso fundan la libertad del Sujeto sobre un principio metasocial, superior pero inclusivo a la vez, ya que absorbe al Sujeto en la lógica natural de un orden superior.
Sin embargo, ya no es posible invocar la figura de un Sujeto definido en torno a Dios, la Razón o la Historia, así como la unidad del Yo no es más que la proyección en el individuos de la unidad y autoridad del sistema social,
“del Príncipe transformado en Padre e interiorizado en la forma de normas morales. Era la socialización la que hacía triunfar el principio de la realidad, imponía al desorden los deseos del orden de la ley, reemplazaba la guerra de todos contra todos por la paz imperante por obra del Leviatán o la voluntad general. Y es precisamente esta religión social y cívica la que se disgrega al mismo tiempo que los elementos de su reproducción en la educación escolar y familiar: el Maestro y su programa, el Padre y la autoridad estructurante”[4].
Para Touraine, el Sujeto opera como una fuerza liberadora y sólo puede definirse como tal a través del reconocimiento del Otro como Sujeto “y la adhesión a unas reglas jurídicas y políticas de respeto por sí mismo y por el otro como Sujetos. (…) Es un testigo de la libertad y no un moralista, y menos aún un moralizador y defensor de las normas y valores dominantes”[5]. Touraine plantea la noción de ‘sujeto personal’ a la luz de las fragmentaciones a las que somete una economía de carácter transnacional (la lógica instrumental) y las culturas (el orden de lo simbólico) a los individuos en el contexto de una nueva fase de la modernidad. Este "sujeto personal" sería una combinación de una "identidad personal y una cultura particular en un mundo racionalizado", afirmación de su libertad y su responsabilidad[6]. El sujeto aquí no es una simple forma de la razón, lo moviliza tanto el cálculo y la técnica como la memoria y la solidaridad, "y sobre todo al combatir, indignarse, esperar, inscribir su libertad personal en las batallas sociales y las liberaciones culturales"[7] que le permite establecer la comunicación de sujeto a sujeto. Algo parecido a lo que propone Johannes Fabian[8] cuando refiere a la intersubjetividad, en tanto comunicación humana, como algo que surge de la creación de un tiempo compartido y el reconocimiento de la experiencia compartida.
De este modo, nos proponemos generar investigaciones desde una perspectiva que sitúe la experiencia subjetiva como centro de atención. Con esto no pretendemos restituir el individualismo metodológico, sino, muy por el contrario, generar un conocimiento de lo cultural a partir del sujeto, es decir un conocimiento de la cultura como experiencia.
En este sentido, desde el Núcleo Cultura, Subjetividad y Política, se abordarán fenómenos microscópicos, experiencias cotidianas aparentemente irreductibles a la de otro sujeto y de difícil comunicación, pero que actualizan y reproducen configuraciones simbólicas fundamentales, discursos de largo alcance social y político, manifestaciones sociales que han sido destacadas por la sociología, la historia, o la filosofía, pero que no han sido pesquisadas al nivel de la intimidad subjetiva. De esta manera, en estas investigaciones pretendemos rescatar y resaltar la relevancia cultural y política de fenómenos que en un primer acercamiento podrían parecer anecdóticos o folclóricos, pero que bajo una mirada antropológica adquieren densidad y volumen simbólicos insospechados.
Pretendemos desarrollar una mirada comprensiva y crítica sobre aspectos o dimensiones de la experiencia cultural poco estudiadas, para lo cual consideramos fundamental vincular y procesar diversos registros teóricos y disciplinarios, tal como lo exige el estado actual de las ciencias humanas. Los aportes teóricos de la antropología (y particularmente de la etnografía), de la historia, la sociología, los estudios culturales, los estudios literarios -también el cine, el teatro y la literatura-, la filosofía y el psicoanálisis serán nuestras principales referencias para abordar los diversos temas que hemos presentado.
2. OBJETIVOS DE INVESTIGACION:
Objetivos generales
· Contribuir a la discusión teórica de las ciencias humanas a partir de la perspectiva de la experiencia subjetiva de la cultura
· Contribuir al estudio de temáticas corrientemente abordadas en las ciencias humanas (identidad, patrimonio, memoria, construcción de la nación, cultura popular, cultura de masas, sistemas de creencias, enfermedad) a partir del enfoque particular de la experiencia subjetiva
· Desarrollar investigaciones etnográficas en torno de diferentes temáticas a partir de la experiencia de la cultura.
Objetivos específicos
· Posibilitar la cooperación de investigadores que trabajen en diferentes temáticas, de modo que de ese diálogo surjan líneas de investigación que se potencien mutuamente a partir de la preocupación por el sujeto.
· Promover la participación activa de estudiantes de esta Universidad en este grupo de estudio, en especial de aquellos que estén realizando prácticas y tesis, y de todos aquellos que se interesen en este enfoque.
· Vincular a docentes y alumnos de la carrera de Licenciatura en Historia Mención Estudios Culturales, de la Carrera de Psicología y de la carrera de Antropología Social de nuestra Universidad en un quehacer académico común.
[1] Touraine, Alain. Crítica de la Modernidad. Madrid, Temas de Hoy, 1993.
[2]. Wieviorka, Michel. La diferencia. Plural editores, 2003. pp.151 y 158.
[3] Touraine, Alain. ¿Podremos vivir juntos? La discusión pendiente: El destino del hombre en la aldea global. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1997. p.113
[4] Op.cit. p.61
[5] Op.cit. p.83
[6] Idem. p.22
[7] Idem. p.67
[8] Fabian, Johannes. Time and the other. How anthropology makes its object. Columbia University Press, 2002 (1983). pp. 30-31


Ensayo-poema sobre la necesidad del león y el árbol
¿Es posible morir en el éxtasis?
No nos dejamos morir, pero nos dejábamos llevar por un éxtasis. Lo liquido, gaseoso, lo sólido (y áspero también), lo fagoso(la madera,tambien, la contiene).
Estar dentro del mundo, en cuanto a sentidos,
es estar dentro de un globo.
Pero como dicen, hay fugas de aire
por allí parecemos evaporarnos
por las fugas,
porque tú y yo somos mundo.
Y arrancamos.
A pesar de todo somos el transito,
y el mundo nos moldea como un escultor gigante
(los gigantes me toman con su pinza exacta y me moldean con sus manos etéreas)
Es posible devenir, es cierto, quizás el destino sea el devenir.
venir-ir de vuelta al revés y en vértigo: devenir.
Entonces encontramos al paso un mensaje eterno.
Un llamado de la catacumba, un llamado desde la corteza terrestre.
Nos creemos inmortales por un momento
(en ese momento)
jugamos al riesgo de la muerte: nos estrujamos, nos ponemos en la pitilla, colgamos del hilo, caminamos por la cuerda floja, caemos al hoyo, un precipicio hacia arriba.
Allí están los sueños como duendes, pasajeros mágicos que revuelven los objetos conocidos. Desordenan esas cosas, tan sabidas por ti, la taz de café flotando en la tina, la ropa –abrigo morado y zapatos de tacón- bajo el auto, lápices dentro de los calzoncillos, tinta derramada en la boca, ETC.
Te engañan a ti, y a tus espacios conocidos,
nos-otros, acostumbrados al territorio y a la geopolítica.
(El acontecimiento)
El engaño, nos viene bien cuando nos engañan los duendes. Porque es un engaño contra la lógica.
Peor hay un engaño durísimo.
La piedra caída al cráneo es una bomba atómica
El daño, comienza,
con el estrujamiento de las meninges,
la corteza cerebral sufre una declinación física y se debilita,
y al final, el daño,
crea un cortacircuitos en las conexiones sinápticas.
Esta piedra la tiraron los gigantes, una para cada cabeza.
Nuestra mente nos está bien,
Este daño ocurre a veces, alguna vez se presenta el síntoma.
La locura, es el diagnostico medico. Y los locos somos todos a veces
Vivimos así entre las risas y los llantos en el engaño.
El engaño está en esa materia gris,
la razon-como dijera Goya-crea monstruos.
Y aquí están en mi cielo,
santos y demonios demasiados nítidos,
más nítidos que la sensación de estar y venir.
Digo, más clara su existencia que dejarse sentir en los 6 sentidos
y lo liquido, gaseoso, sólido y madera.
Una existencia que no deviene solo en el sentir orgánico
¿Cómo se la vida vegetal y animal? ¿Cómo conectarse con lo propio?
(Todos llevamos un león y un árbol, pero no se nota)
El engaño (y no se porque pienso en monstruos) es la aspiración a la seguridad y a la paz.
La paz no se aspira
se inspira y se bota,
una respiración que limpia los conductos de la sangre.
En mi interior estoy contimanada y te contamino con los deseos incontrolables, los sentimientos-pensamientos mitad vomito mitad paradigma. Y cuando hablamos estamos frente-a-frente de los signos, los siglos, y los silogismos. El lenguaje de las formas.
La ira es esa liberación de lo horrible, la ira es linda, pero vomita toxicos.
El engaño va en nuestras creaciones colectivas en la ciudad, en las relaciones habitantes.
Y construyen edificios los empresarios, y estos tienen vías de escape que no funcionan, el terremoto destrozo las estructuras de lata, se doblaron los pilares, y los techos cayeron sobre las cabezas cuando almorzábamos a la mesa con la familia nuclear.
Nos mintieron y precisamente nos engañamos también.
Cuando la familia nuclear quiso arrancar de la ciudad destrozada, para encontrar una vivienda en el norte del país. Empezaron a “cotizar” buses.
En el bus interprovincial “Pulman” llevaba en el capó el siguiente mensaje “Velamos por su seguridad, con seriedad y confianza”. ¡Ya está!-dijo la familia nuclear-, y velaron al mejor postor. Pagaron con dinero su seguridad imposible. Precisamente se engañaron.
Las ciudades y los campos tienen sus encantos.
Todos quisiéramos que la magia fuera real azar.
Pero el azar también tiene porcentajes, percentiles, ondas de frecuencias y tablas de contingencia, con la que los matemáticos “miden” el riesgo
“es el poder y la pasión,
el atractivo más seguro”
dicen.
El poder, y la seducción de los encuentros fugaces.
Es nuestra magia contemporánea.
Es posible vivir mil experiencias y dicen
(los antropólogos urbanos),
hay una transposición de experiencia debido a que:
“Se montan en las calles túneles y sobre ellos puentes.
La arquitectura nos ha permitido una transposición de las experiencias. Los no-lugares son increíbles. Mil caminos atravesándose.
En la Internet y en los puentes, el transeúnte, encuentra mensajes múltiples. Son increíbles los no-lugares”.
El engaño nuevamente.
Aún así solo podemos estar allí,
en un espacio reducido, en un haber en lo próximo, la imaginación nos arroja, eso sí, la imaginación nos arroja a mil caminos.
Y para llegar a la verdad hay que luchar contra los monstruos. El paraíso no existe, la paz es difícil.
La fuerza de la vida es la acción de la lucha y uno no tiene armas. Lo peor que le puede pasar a nuestra comunicación, entre nos-otros es la guerra, es cuando se abandona el contacto, la videncia hacia el sentido del otro, y el sentido exacto que poseemos se atrofia.
Hay un sentido exacto que nos conecta con el león y el árbol.
Escrito por Estefanía Loreto.